Una IP dinámica es una dirección IP temporal, asignada automáticamente mediante DHCP, que puede cambiar cada vez que un dispositivo se conecta o se reinicia la conexión.
Una IP dinámica es una dirección de Protocolo de Internet que se asigna de forma automática y temporal a un dispositivo cuando se conecta a una red, ya sea doméstica, corporativa o a Internet.
La asignación suele realizarla un servidor DHCP (Dynamic Host Configuration Protocol), que gestiona un rango de direcciones disponibles y las va entregando a los dispositivos según se conectan. De este modo, una misma dirección IP puede ser reutilizada por diferentes usuarios en momentos distintos.
A diferencia de una IP estática, que permanece fija en el tiempo, la IP dinámica puede cambiar periódicamente, por ejemplo al reiniciar el router, al caducar el contrato de concesión (lease) del DHCP o al reconectar a la red. Por ello, es la opción más común para conexiones residenciales y muchos entornos empresariales donde no se necesita que el dispositivo sea alcanzable de forma permanente desde el exterior.
Entre sus principales ventajas destacan el menor coste (normalmente viene incluida por defecto en los planes de los proveedores de Internet), la configuración sencilla (no requiere ajustes manuales avanzados) y una cierta mejora en privacidad y seguridad, ya que la dirección cambia y resulta algo más difícil rastrear o atacar de forma continuada un mismo punto de acceso.
Sin embargo, la IP dinámica no es recomendable para servicios que necesitan ser accesibles siempre en la misma dirección, como algunos tipos de servidores web, VPN, cámaras IP o servicios de acceso remoto. En esos casos suele preferirse una IP estática o, como alternativa, el uso de servicios de DNS dinámico (DDNS) que actualizan automáticamente el nombre de dominio cada vez que cambia la IP.
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